160 cm de frente
Un panel de 65 pulgadas mide unos 144 cm de ancho, así que queda dentro del mueble con holgura por los dos lados. A partir de 75 pulgadas ya sobresale.
Esta ficha no muestra valoración media ni recuento de opiniones: te explicamos por qué.
IVA incluido · Envio gratis peninsula
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Pago 100% seguro · Tarjeta o Bizum · BBVA Redsys TLS 1.3
Vetas, acabado del metal y proporción real del mueble en un salón.
El video se cargara tras tu primer scroll para no afectar al rendimiento.
Sin precios de la competencia inventados. Solo el comportamiento de cada tipo de construcción.
| Madera maciza (este mueble) | Tablero chapado | Aglomerado melaminado | |
|---|---|---|---|
| Superficie | Madera de mango en todo el espesor | Lámina fina de madera sobre tablero | Papel decorativo impreso |
| Golpe en un canto | Marca la madera; se lija y se acepta | Salta la chapa y aparece el tablero | Se desconcha y no tiene arreglo estético |
| Agua estancada | Mancha la superficie, se puede tratar | Levanta la chapa por las juntas | Hincha el canto de forma irreversible |
| Lijar y volver a acabar | Sí, varias veces a lo largo de su vida | Una vez y con mucho cuidado | No |
| Desmontar y remontar | Aguanta mudanzas; el tornillo agarra fibra | Aceptable si los herrajes son metálicos | El tornillo baila a partir del segundo montaje |
| Peso | Alto: se mueve entre dos personas | Medio | Bajo |
| Aspecto de cada unidad | Veta irregular, única en cada pieza | Veta natural pero más uniforme | Patrón impreso que se repite |
Comparativa de tipos de construcción, no de marcas concretas. No publicamos precios de competidores porque no tenemos una fuente verificable para citarlos.
Solo lo que declara el fabricante y lo que se deduce de sus medidas. Nada de pruebas de laboratorio que no hemos hecho.
Un panel de 65 pulgadas mide unos 144 cm de ancho, así que queda dentro del mueble con holgura por los dos lados. A partir de 75 pulgadas ya sobresale.
La veta atraviesa el espesor de la pieza. Eso significa que un arañazo se lija y se vuelve a aceitar, en lugar de dejar a la vista el tablero de debajo.
Los 40 cm dejan sitio detrás de un descodificador o una consola para recoger cables y regletas sin que el equipo quede pegado a la pared.
El metal trabaja como esqueleto y como parte del diseño. Al quedar abierto, ves de un vistazo el estado de las uniones, algo que un mueble cerrado te esconde.
Lo que la ley te reconoce al comprar a distancia, escrito sin letra pequeña.
Península en 24-48 h. Pedidos antes de las 14:00 salen el mismo día desde nuestro almacén en España.
Pasarela BBVA · Redsys con cifrado TLS 1.3. Tus datos bancarios nunca pasan por nuestros servidores.
Garantía legal de conformidad de 3 años (RDL 7/2021). Los 2 primeros años se presume que el defecto venía de origen y no tienes que demostrarlo.
Desistimiento de 14 días naturales sin justificación (arts. 102-108 RDL 1/2007). Puedes desembalarlo y comprobarlo: no hace falta que siga precintado.
Sin permanencia ni compromisos
El mueble, sin suscripciones ni cuotas.
Combinación de mueble y complementos que ahora mismo no está disponible.
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Madera de mango maciza, estructura de metal y 160 cm de frente para tu televisor.
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Cuatro puntos que resuelven la mayoría de las dudas de compra.
Desembala sobre una manta o el propio cartón, revisa cantos y uniones y cuenta la tornillería antes de montar nada.
Aprieta los tornillos en cruz y sin forzar, coloca el mueble en su sitio definitivo y comprueba que apoya sin bailar antes de cargarlo.
Centra el televisor sobre los apoyos, deja los aparatos que calientan en el estante ventilado y recoge los cables por detrás con bridas.
Hasta hoy, aquí había una valoración media, un recuento de opiniones y tres comentarios firmados con nombre y ciudad. Nada de eso era real: lo generó de forma automática la plantilla con la que se creó la página, y encima describía un producto distinto de este mueble. Lo hemos eliminado entero, incluidas las estrellas de la parte de arriba.
No lo hemos sustituido por otras opiniones porque no tenemos ninguna. Preferimos que esta zona se quede vacía a rellenarla con testimonios que nadie ha escrito. Cuando haya compras suficientes y podamos recoger valoraciones asociadas a un pedido real, aparecerán aquí con esa condición indicada.
Mientras tanto, lo que sí puedes contrastar está en la ficha técnica y en la guía de más abajo: materiales declarados por el fabricante, medidas, número de estantes y los cálculos de encaje del televisor, que puedes rehacer tú mismo con la fórmula que damos. Cuando un dato no lo publica el fabricante, lo decimos en lugar de inventarlo.
Si has comprado este mueble y quieres contar tu experiencia, escríbenos desde el formulario de contacto.
Este mueble entra en el mercado español bajo el Reglamento (UE) 2023/988 de seguridad general de los productos, que obliga a que exista un responsable identificable en la Unión Europea y a que el producto llegue con instrucciones e información de seguridad en castellano. Si algo de eso falta en tu envío, dínoslo: es motivo de reclamación.
No hemos sometido este mueble a ensayos propios ni tenemos informes de laboratorio que enseñarte. Lo que ves aquí sale de la ficha del fabricante y del marco legal que le aplica.
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Este mueble mide 160 cm de ancho, 40 cm de fondo y 50 cm de alto, combina superficies de madera de mango con una estructura de metal en acabado marrón y ofrece 2 estantes abiertos. Con esas medidas admite cómodamente televisores de 50 a 65 pulgadas, deja el centro de la pantalla a una altura correcta para un sofá normal y da fondo suficiente para esconder cables detrás de los aparatos. El fabricante no publica carga máxima ni peso del mueble, así que en esta página no vas a encontrar esas cifras.
A partir de aquí desarrollamos cada punto: cómo comprobar que el televisor encaja con una fórmula que puedes rehacer tú, qué diferencia real hay entre madera maciza y tablero chapado, cómo se comporta la madera de mango en un piso español con calefacción, qué revisar el día que llega y qué te reconoce la ley cuando compras a distancia.
Las pulgadas de un televisor miden la diagonal, no el ancho. Es el error de compra más repetido: alguien mira "65 pulgadas" y "160 centímetros" y se queda tranquilo sin saber si el número grande cabe dentro del otro número grande. La conversión es directa y la puedes hacer con la calculadora del móvil.
En un panel de proporción 16:9, la diagonal en centímetros son las pulgadas multiplicadas por 2,54. Y a partir de la diagonal salen las dos medidas que te interesan:
Esos dos coeficientes vienen de dividir 16 y 9 entre la raíz cuadrada de 337, que es la diagonal del rectángulo 16:9. No hay ningún truco: es geometría de instituto. Aplicada a los tamaños que se venden hoy, queda así:
| Pulgadas | Diagonal | Ancho del panel | Alto del panel | Encaje en 160 cm |
|---|---|---|---|---|
| 43" | 109,2 cm | 95,2 cm | 53,5 cm | Sobra mucho mueble a los lados |
| 50" | 127,0 cm | 110,7 cm | 62,3 cm | Holgado y equilibrado |
| 55" | 139,7 cm | 121,8 cm | 68,5 cm | Proporción muy natural |
| 65" | 165,1 cm | 143,9 cm | 80,9 cm | Entra con unos 8 cm por lado |
| 70" | 177,8 cm | 155,0 cm | 87,2 cm | Al límite: apenas 2,5 cm por lado |
| 75" | 190,5 cm | 166,0 cm | 93,4 cm | Sobresale del mueble |
Estas cifras son del panel puro. Un televisor real añade marco, y sobre todo añade pies. Los pies son el problema de verdad: hay modelos con un pie central estrecho y otros con dos patas separadas casi hasta los extremos. Con 160 cm de mueble y un televisor de 65 pulgadas puedes tener el panel dentro y las patas fuera si el fabricante las coloca en los cantos.
La medida que decide si el televisor se puede apoyar no es la diagonal de la pantalla: es la distancia entre los dos pies. Búscala en el manual antes de comprar el mueble, no después.
Ese dato aparece en las especificaciones del televisor como separación entre soportes o distancia entre patas. Si tu modelo las tiene muy abiertas y no llegan a apoyar, tienes dos salidas: colgar el televisor de la pared y dejar el mueble para los aparatos, o usar un soporte de sobremesa de columna única, que concentra el apoyo en el centro y reparte el peso hacia abajo.
Muchos muebles de televisión se quedan en 30 o 35 cm de fondo. Con esa profundidad, un descodificador de operador, un reproductor o una consola sobresalen por detrás o quedan justo al borde, y los cables salen en horizontal empujando el mueble contra la pared. Con 40 cm ganas un margen que se traduce en tres cosas concretas: el aparato entra completo, queda un pasillo trasero para recoger cables y regletas, y el mueble puede apoyarse contra la pared sin que los conectores hagan palanca.
Los 40 cm también son la razón por la que una barra de sonido de fondo estándar cabe delante del televisor sin invadir la pantalla. Si tienes una barra ancha, mídela: lo habitual está entre 8 y 12 cm de fondo, así que la combinación de barra delante y televisor detrás sigue entrando en los 40 cm.
La regla práctica que se maneja en instalación audiovisual doméstica es sencilla: el centro de la pantalla debería quedar aproximadamente a la altura de tus ojos cuando estás sentado, o un poco por debajo. Nunca por encima, porque mirar hacia arriba durante dos horas carga la musculatura del cuello.
Con este mueble el cálculo sale así. La superficie queda a 50 cm del suelo. Un televisor de 55 pulgadas tiene un panel de 68,5 cm de alto, así que su centro está a 34,2 cm de la base del panel. Sumando el pie, que suele levantar entre 2 y 5 cm, el centro de la pantalla acaba entre 86 y 89 cm del suelo. Con un televisor de 65 pulgadas, el mismo cálculo da entre 92 y 95 cm.
Ahora mide tú. Siéntate en tu sofá en la postura en la que ves la televisión de verdad, no erguido como en una entrevista de trabajo, y mide desde el suelo hasta tus ojos. En un sofá de asiento bajo y mullido esa altura suele quedar más cerca de los 100 cm que de los 120. Compara con los números de arriba y sabrás si vas a mirar recto, ligeramente hacia abajo o forzando el cuello.
Si el resultado te sale muy alto, tienes margen: un televisor grande sobre un mueble bajo se ve mejor que uno pequeño sobre uno alto. Si te sale muy bajo, el problema no lo arregla el mueble, lo arregla cambiar el sofá o colgar la pantalla.
Para contenido en alta definición, la referencia habitual es sentarse a una distancia de entre 1,5 y 2,5 veces la diagonal de la pantalla. Con 55 pulgadas eso son 2,1 a 3,5 metros. Con 65 pulgadas, 2,5 a 4,1 metros. En contenido 4K puedes acercarte más porque no distingues el píxel, pero el ángulo de visión sigue mandando: si te sientas demasiado cerca de una pantalla muy grande, mueves la cabeza para seguir la acción.
Este dato condiciona la compra del mueble más de lo que parece. Si tu salón solo permite 2,4 metros entre el sofá y la pared, un televisor de 75 pulgadas es incómodo aunque el mueble lo aguantara. Y si lo que quieres es un televisor de 75 pulgadas, este mueble de 160 cm se te va a quedar corto por los lados.
La madera de mango procede del Mangifera indica, el mismo árbol del fruto. Su recorrido industrial es diferente al de una madera forestal clásica: los árboles se plantan para producir fruta y, cuando el rendimiento cae tras un par de décadas, se sustituyen. Esa madera, que antes se quemaba o se desechaba, es la que hoy alimenta buena parte del mobiliario de estilo industrial y colonial que se vende en Europa.
Es una madera dura, de densidad media-alta. Las referencias publicadas para mango seco suelen situarla en el entorno de 600 a 700 kilos por metro cúbico, un rango que la deja por encima de los pinos y en la banda del roble. No es una medida que hayamos tomado nosotros y varía con la procedencia y el secado, así que tómala como orden de magnitud y no como una especificación de este mueble en concreto.
Lo que sí puedes esperar en el uso diario:
En este tipo de mueble el metal cumple dos funciones a la vez. Es el elemento estético que define el estilo industrial, con perfiles a la vista, y es el bastidor que impide que el conjunto se venza. En un mueble de tablero sin bastidor, el peso se transmite por las uniones de los propios tableros, y esas uniones se aflojan con el tiempo. Con un bastidor metálico continuo, la carga viaja por el metal.
El acabado marrón del metal en los muebles de esta gama es un recubrimiento aplicado en polvo o similar, no una pintura de brocha. Resiste el roce del día a día y no se descascarilla al pasar el aspirador. Si un golpe fuerte llega a levantar el recubrimiento, retócalo pronto con pintura para metal: mientras el acabado está intacto, la oxidación en interior no es un problema.
La ventaja de una estructura metálica abierta es que puedes verla. Un mueble cerrado te oculta el estado de sus uniones hasta el día en que ceden.
Hay tres comprobaciones que puedes hacer con el mueble delante, sin herramientas. La primera es el canto: en madera maciza, la veta de la cara continúa por el canto con coherencia; en un tablero chapado, el canto lleva una cinta y el dibujo se corta de golpe. La segunda es el peso: un mueble de estas dimensiones en maciza pesa bastante y se nota al intentar moverlo. La tercera es la repetición del patrón: si encuentras el mismo dibujo de veta en dos zonas distintas, estás ante una lámina impresa.
Esta es la parte donde otras páginas colocan una tabla con marcas y precios de competidores. Aquí no la vas a ver, porque no tenemos una fuente verificable para esos precios y ponerlos de memoria sería inventarlos. Lo que sí podemos comparar es cómo se comporta cada tipo de construcción a lo largo del tiempo, que es lo que acaba decidiendo si el mueble te dura tres años o quince.
| Situación | Madera maciza + metal | Tablero chapado | Aglomerado melaminado |
|---|---|---|---|
| Vaso frío que deja cerco | Marca la superficie; el aceite la atenúa | Marca la chapa; difícil de recuperar | Suele resistir, pero si penetra hincha |
| Arrastrar un objeto pesado | Arañazo lijable | Arañazo que llega al tablero | Rayado permanente en el papel |
| Segunda mudanza | Se desmonta y se vuelve a montar | Aguanta si los herrajes son buenos | Los alojamientos de tornillo se pasan |
| Carga mantenida en el centro | Trabaja con el bastidor metálico | Puede combarse con los años | Se comba con relativa facilidad |
| Cambio de estilo del salón | Se puede aceitar más oscuro o más claro | Margen escaso | Ninguno |
| Valor al revenderlo | Conserva mercado de segunda mano | Bajo | Prácticamente nulo |
La conclusión honesta es esta: si vas a estar en la misma casa muchos años y el mueble va a soportar uso real, la construcción maciza con bastidor compensa. Si te mudas cada dos años o el mueble va a un cuarto de invitados donde nadie lo toca, pagar por madera maciza es pagar por una resistencia que no vas a necesitar.
El mueble tiene 2 estantes y ninguna puerta. Eso tiene consecuencias buenas y malas, y conviene decidirlo antes de comprar en lugar de descubrirlo después.
A favor: la ventilación. Un descodificador, una consola o un amplificador generan calor, y encerrarlos en un mueble sin rejillas les acorta la vida y hace que los ventiladores trabajen más y suenen más. En un estante abierto el aire circula solo. A favor también: acceso inmediato al puerto USB, al lector de discos o al botón de reinicio, sin abrir nada.
En contra: todo se ve. Los cables, la caja del router, los mandos sueltos, el paquete de pilas. Un mueble abierto exige un mínimo de disciplina o de solución de almacenaje. Antes de que llegue el mueble, mide la altura libre de cada estante y compra cestas o cajas de esa medida. Si esperas a tenerlo montado, acabarás comprando lo primero que encuentres y no encajará.
Un mueble abierto se ve limpio o se ve caótico según lo que hagas con los cables, y eso se decide el día del montaje. Un orden de trabajo que funciona:
La entrega de un mueble grande es el momento en el que se detectan casi todos los problemas, y también el momento en el que más gente firma sin mirar. Un protocolo rápido:
Antes de firmar al transportista. Revisa el embalaje por fuera. Si ves un golpe, un aplastamiento de esquina o el cartón mojado, anótalo en el albarán antes de firmar. Escribe algo concreto, del tipo embalaje con golpe en esquina inferior derecha, pendiente de comprobar contenido. Esa frase te ahorra discusiones si dentro hay daño.
Al desembalar. Hazlo sobre el propio cartón o una manta, nunca directamente sobre el suelo. Coloca las piezas boca arriba y revisa cantos, esquinas y uniones. Comprueba que la tornillería está completa antes de empezar: montar medio mueble y descubrir que faltan cuatro tornillos es la forma más rápida de estropear una tarde.
Al montar. Aprieta en cruz y sin llegar al tope hasta que todas las piezas estén presentadas. Si aprietas del todo la primera unión, el resto no cuadran y acabas forzando. Cuando todo esté en su sitio, da el apriete final, otra vez en cruz.
Antes de cargarlo. Colócalo en su posición definitiva y empuja suavemente una esquina. Si baila, corrige el apoyo antes de poner encima un televisor. Un suelo de madera antiguo o unas baldosas irregulares hacen bailar cualquier mueble; una cuña de fieltro bajo la pata corta lo resuelve y además protege el suelo.
Un televisor sobre un mueble bajo está al alcance de un niño pequeño y de un perro grande. El vuelco de televisores sobre muebles es un accidente doméstico documentado y evitable. Dos medidas concretas: coloca el televisor lo más atrasado posible sobre la superficie, no al borde, y valora anclar el conjunto a la pared con una correa antivuelco. Son unos pocos euros y se instalan en diez minutos. Si el mueble va anclado, hazlo a la estructura metálica o a un punto sólido, no a un canto de madera fina.
La madera maciza no necesita cuidados complicados, necesita cuidados regulares y pocos. Este es un calendario que funciona sin convertirse en una obligación:
| Cada | Qué haces | Con qué |
|---|---|---|
| Semana | Quitar el polvo de superficies y estructura | Paño seco de microfibra |
| Al momento | Secar cualquier líquido derramado | Paño absorbente; nunca dejarlo secar solo |
| Mes | Repasar con paño apenas humedecido y secar seguido | Agua, sin producto |
| 6-12 meses | Nutrir la madera | Aceite específico para madera, aplicado con paño |
| Año | Revisar y reapretar la tornillería | Destornillador; sin forzar |
| Año | Revisar el acabado del metal en zonas de roce | Vista; retoque solo si hay daño |
Sobre el aceitado, que es lo único que la gente no sabe hacer: se aplica poca cantidad con un paño, en el sentido de la veta, se deja penetrar entre quince y veinte minutos y se retira el sobrante con un paño limpio. El error más común es echar mucho producto y no retirarlo: la madera no absorbe más de lo que puede y el exceso queda pegajoso durante semanas. Un detalle de seguridad que sí conviene tener en cuenta: los paños empapados en aceites vegetales de secado pueden calentarse al oxidarse, así que extiéndelos para que sequen al aire en lugar de amontonarlos en un cubo.
Esta parte es la que más errores acumula en las fichas de producto de internet, así que conviene dejarla clara.
Desde el Real Decreto-ley 7/2021, que traspuso al derecho español la directiva europea correspondiente, la garantía legal de los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 es de tres años desde la entrega. Cualquier ficha que siga hablando de dos años está desactualizada.
Dentro de esos tres años funciona además una presunción a tu favor: durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en el momento de la entrega, así que no tienes que demostrar nada. En el tercer año la carga de la prueba se invierte y te corresponde a ti acreditar que el defecto era de origen. El plazo para reclamar una vez detectado el problema es de dos años desde que se manifiesta.
Qué puedes pedir: reparación o sustitución a tu elección, salvo que una de las dos sea imposible o desproporcionada. Si ninguna soluciona el problema, entras en rebaja del precio o resolución del contrato.
En venta a distancia tienes 14 días naturales desde que recibes el producto para desistir sin dar ninguna explicación y sin penalización, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. El plazo cuenta desde la entrega física, no desde el pedido.
Y aquí está el punto que más se falsea: tienes derecho a desembalar y comprobar el producto. La ley te permite manipularlo como lo harías en una tienda física para ver cómo es y cómo funciona. Solo respondes de la disminución de valor derivada de un uso que vaya más allá de esa comprobación. Cualquier cláusula del tipo solo se admiten devoluciones sin abrir y en su embalaje original es contraria a la norma. Guardar el embalaje es recomendable por comodidad de transporte, pero no es una condición legal para devolver.
Las excepciones del artículo 103 existen, pero ninguna aplica a un mueble de catálogo: la de bienes confeccionados conforme a especificaciones del consumidor o claramente personalizados cubre un mueble hecho a medida, no uno de serie.
El Reglamento (UE) 2023/988 de seguridad general de los productos exige que exista un responsable identificable dentro de la Unión Europea para cualquier producto que se vende a consumidores europeos, y que llegue con la información de seguridad y las instrucciones en la lengua del país. Si recibes un mueble sin instrucciones en castellano o sin datos del responsable, tienes motivo de reclamación.
En cuanto al origen de la madera, la normativa europea sobre productos libres de deforestación, el Reglamento (UE) 2023/1115, obliga a los operadores que ponen madera en el mercado europeo a acreditar su trazabilidad, con un calendario de aplicación escalonado. Nosotros no podemos certificar de forma independiente el origen de esta pieza concreta: si ese punto te importa, pide la documentación al vendedor antes de comprar.
Puede desprender un olor leve a madera durante las primeras semanas, y a veces también al adhesivo o al aceite de acabado. Desaparece solo. Ventila la habitación unos días en lugar de tapar el olor con ambientador, que lo único que hace es sumar otro olor encima.
Técnicamente sí, pero pierdes lo que hace especial a la pieza. Si quieres variar el tono, la vía sensata es un aceite tintado, que oscurece o matiza dejando la veta a la vista. Pintar de forma opaca una madera maciza con veta marcada tiene el mismo sentido que forrar un suelo de barro cocido con vinilo.
Actúa por fases. Primero, aceite para madera sobre la zona: muchas manchas recientes se atenúan solo con eso. Si persiste, lija muy suavemente en el sentido de la veta con lija de grano fino, limpia el polvo y vuelve a aceitar toda la superficie, no solo el punto lijado, para que el tono quede uniforme. Las manchas de origen férrico, las que dejan los objetos metálicos húmedos, son las más difíciles y a veces no salen del todo.
Sí, y en un mueble abierto de metal y madera no vas a notar apenas pérdida de cobertura. Los problemas de wifi con muebles aparecen cuando el router queda dentro de un armario cerrado, rodeado de superficies metálicas por todos los lados, o pegado al suelo detrás de un sofá. Aquí basta con no dejarlo en el rincón más escondido del estante inferior.
No lo sabemos y no vamos a decírtelo a ojo, porque el fabricante no publica la carga admisible. Lo que sí sabemos es el principio físico: cualquier tablero soporta mucho más cerca de los apoyos que en el centro de un vano libre, y una carga permanente en el centro provoca deformación lenta aunque el peso esté dentro de lo admisible. Si vas a colocar algo de peso importante, ponlo sobre un apoyo y pregunta antes al vendedor.
Es probable que no lo sea, y no por un problema de la foto. Cada tabla de madera maciza tiene su propio tono, así que dos unidades del mismo modelo pueden ser perceptiblemente distintas. Si el color es determinante para ti, ten presente que la fotografía muestra una unidad concreta y que tienes 14 días para decidir si el que ha llegado te encaja.
La combinación de madera cálida con metal oscuro funciona bien en ambientes nórdicos si equilibras con textiles claros, en rústicos si acompañas con fibras naturales, y en interiores contemporáneos como pieza de contraste. Donde chirría es en minimalismos muy estrictos de superficies lisas y sin veta, y en estilos muy ornamentados. Es una pieza con carácter: no desaparece en la pared, participa.
No te vamos a dar un número de años, porque depende de un uso que no conocemos. Lo que sí se puede afirmar es la diferencia estructural: un mueble de madera maciza con bastidor metálico se puede reparar, relijar, reaceitar y remontar; uno de aglomerado melaminado, cuando falla, no admite ninguna de esas operaciones. Esa es la razón real por la que uno se hereda y el otro se tira.
Para cerrar, la parte que casi ninguna ficha de producto escribe. Estos son los límites de lo que sabemos de este mueble:
Todo lo demás que has leído sale de tres sitios: las especificaciones que declara el fabricante, geometría que puedes rehacer con una calculadora y normativa española y europea que puedes consultar por tu cuenta. Si encuentras algo que no cuadre, escríbenos desde el formulario de contacto y lo corregimos.
Y si estás equipando el resto del salón, en el blog de Casa Inteligente tienes las guías de climatización, iluminación y domótica, y en la tienda el resto del catálogo.